Desde mi punto de vista, algo en apariencia inocente como vender pan de muerto desde julio revela un trasfondo preocupante.
Las temporadas y sus cambios cumplen una función importante al definir los ciclos de la vida; no es de sorprender, por ende, el malestar generalizado o vacío existencial en una época en que muchos referentes se vuelven relativos, llámense valores, creencias o tradiciones.